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EL TRIBUNAL SUPREMO ELECTORAL Y SU PAPEL EN EL FORTALECIMIENTO DEMOCRÁTICO DE GUATEMALA

Ponencia: Magistrada Presidenta del Tribunal Supremo Electoral. María Eugenia Mijangos  en  el  panel  el  panel  "El  financiamiento  privado  de  la  política  en Guatemala y sus efectos en la democracia." Organizado por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala – Cicig-

Ricardo Saénz de Tejada, en el libro “Democracia y elecciones en Guatemala 1982-2011”, asevera que el desarrollo de elecciones periódicas  y  confiables,  son  un  componente  importante  de  los sistemas   democráticos,   pero   que   no   garantizan   el   proceso democrático. Afirma que la periodicidad del proceso eleccionario alivia las tensiones, genera expectativas que fatalmente se convierten en frustración  y  en  el  voto  de  castigo  del  electorado.    Un  sistema electoral, con elecciones limpias y confiables, ayuda a avanzar en la construcción democrática y para la mayoría de ciudadanos las elecciones constituyen el momento de participación política más importante, aunque no el único en el ejercicio de la ciudadanía plena.

Por otro lado si se piensa en el sistema de partidos como elemento para el desarrollo democrático, tenemos que en general los partidos no tienen una estructura y una racionalidad basada en posiciones político programáticas o fundamentadas ideológicamente, lo que los define una serie de factores entrelazados, de origen histórico social: posiciones de clase, discriminación étnica, lo urbano en contraposición a la realidad rural, lo metropolitano frente a todo el país, desprecio desde arriba y resentimiento desde abajo.

Además son organizaciones efímeras, algunas de ellas definidas históricamente y que responden precisamente a las tendencias conservadoras  y  otras  anti  oligárquica,  así  como  a  las  etapas históricas de Guatemala.

Saénz de Tejada también devela entre las tendencias detectadas; la conservadora, en personas que sin pertenecer a la oligarquía, tratan de mantener el status quo; son estas tensiones las que marcan y definen los cambios que se dan en las opciones partidarias, el apoyo a opciones autoritarias “la tentación autoritaria” o la “nostalgia del caudillo” que vendrá prodigiosamente a solucionar los problemas de país, lo que devela  una cultura profundamente atrasada en cuanto a concepciones de ciudadanía inclusiva y democracia.

Unido  a  lo  anterior,  en  Guatemala, los  resultados  electorales  son volátiles igual que las alianzas y los partidos políticos, que tienen una vida breve, con limitaciones para renovar dirigencias y ampliar bases sociales por lo que de una forma natural su núcleo va declinando. Son los grandes ausentes  en los temas de nación, no contemplan entre sus prioridades la capacitación de sus afiliados, tienden a vigorizar únicamente en época electoral, y no son un referente ideológico para la población, además de reflejar muchas contradicciones internas, en tanto los principios y ejes de trabajo establecidos por el mismo no son reflejados en el ejercicio de las funciones en cargos de elección.

En ese contexto es fácil llegar a la conclusión  que el actual Sistema de Partidos políticos, no tiene las fortalezas necesarias para contribuir en forma eficaz al desarrollo democrático de Guatemala, por casi una década, nos encontramos entre los países con menor desarrollo democrático en latinoamerica (IDD-lat 2.697);    algunas de las evidencias empíricas que tenemos sobre esto, es la debilidad de las estructuras partidarias y la no articulación de un   debate político de fondo orientado hacia los problemas estructurales del país, por lo que el  Tribunal Supremo Electoral debe  incidir  en  forma  central  en  el abandono de estas prácticas y contribuir a devolver a la política su verdadero sentido renovador y medular.

Y es en este escenario que el Tribunal Supremo Electoral tiene uno de sus mayores retos, pues debe trascender la función jurisdiccional de rango  constitucional,  y  la  de  organizador  de  las  elecciones,  para desarrollar acciones encaminadas a la evolución del Sistema Político, y tiene la oportunidad de hacerlo en dos sentidos: trabajando con las organizaciones políticas y simultáneamente con la población.

Fundamental para lo anterior, son las complejidades que encierra el sistema de financiamiento de los partidos, que nos han develado una extensa gama de formas de financiamiento, la mayoría de ellas fuera de los controles oficiales, prácticas que convierten las contiendas electorales en eventos cada vez más patrimoniales, vistosos y repletos de propaganda, clientelismo, perdiendo la sustancia ideológica y de propuesta que deben tener.

Aunque llevamos años de relevos periódicos del poder, distamos mucho de vivir en democracia real, y es así como desde las ciencias sociales se le agregan apelativos a la palabra democracia, tales como inacabada, de  fachada, parcial, pseudo, entre  muchas otras.      El desencanto y la indignación se ahondan en la población, y la juventud cuestiona este estado de cosas, y    esto porque aún continuamos ostentando lugares vergonzosos en los índices de desigualdad y sub desarrollo y presenciamos un Estado fallido con instituciones saqueadas y quebradas a punto de colapsar.

Tenemos numerosos partidos políticos fruto de la ley electoral, que perseguía abolir las restricciones existentes, pero el sistema político se ha degradado, hay un crecimiento desmedido de los financiamientos de campaña, candidaturas compradas, clanes familiares, dignatarios y alcaldes que se perpetúan en sus posiciones; sin proporcionar al país ejecutorias dignas y  propositivas.

Además de un casi inexistente fortalecimiento de estructuras partidarias, se carece de planes de gobierno serios  e integrales, pero las  estrategias de  campaña se  diversifican y  absorben millonarias sumas, adoptando formas y contenidos banales e irrelevantes, utilizando todas las formas de comunicación existentes, la canción y el slogan,  la  utilización  del  sexismo  y  la  imagen  de     la  mujer, presenciamos cada cuatro años, campañas políticas cada vez más costosas y diversificadas, pero vacías de contenido, mientras más ostentosos los eventos, develaban el complejo e ilegal entramado que las sostiene, en resumen el exceso de las prácticas clientelistas y la ausencia de propuestas serias.

 

La compleja relación que subyace entre dinero y democracia, marca la imperiosa necesidad de regular el financiamiento electoral,      pues es una verdad irrefutable que la injerencia del financiamiento privado, es lo  que  determina  casi  siempre  las  opciones  y  las  candidaturas políticas, los políticos quedan atados a los financistas, y al dinero proveniente de actividades ilegales utilizado en las grandes campañas.

Sobre el financiamiento político en América Latina, se ha establecido con claridad dos conclusiones: la primera, que el dinero es necesario en la política pero debe ser supervisado y sometido a controles; la segunda, que la reforma de los mecanismos de financiamiento político es ineludible, pero debe darse gradualmente, por aproximaciones sucesivas, a fin de ir mejorando el sistema de financiamiento y avanzar progresivamente hacia una mayor transparencia y efectividad en el uso de los fondos, tanto de origen público como privado.

Contar con modelos efectivos de financiamiento de la actividad política fortalece la democracia. La transparencia en el financiamiento político ayuda a aumentar la confianza en el sistema, hay necesidad de establecer y  mantener “regímenes equilibrados y  transparentes de financiación de las actividades de los partidos políticos”. Por otro lado, la confianza de la sociedad y legitimidad de los gobernantes contribuye a la gobernabilidad democrática, en este sentido, es vital ser transparentes.

El Tribunal Supremo Electoral, tiene responsabilidad en la falta de control del financiamiento partidario, y  grandes retos de cara a  la implementación del nuevo régimen de fiscalización de las finanzas partidarias,  que  deberá  dar  un  giro  sustancial,    abandonando las auditorías tradicionales por una forma propositiva e innovadora de fiscalizar a través de la recientemente implementada unidad de control y fiscalización de las finanzas, por ejemplo:

1. La fiscalización no se limitará únicamente a revisiones de los registros y documentación contable reportada por la sede central del partido, pues ahora,   se tiene la potestad de verificar la administración y manejo de los fondos de financiamiento público y privado que reciben los secretarios departamentales y municipales de            cada    partido    político    a    nivel    nacional.    Expandiendo considerablemente  el  campo  de  acción  en  el  cual  actuará  la Unidad.

2.  Cruce y confirmación de información con otras dependencias de la administración pública como la Superintendencia de Administración Tributaria, Superintendencia de Bancos, Superintendencia de Telecomunicaciones, entre otras.

3.  Se tendrá facultad para realizar verificaciones y comprobación de datos directamente con los financistas que registren las organizaciones políticas.

4.  Implementación de nuevos modelos de fiscalización adicionales a las revisiones de cumplimiento y auditorias tradicionales, que incluyen investigaciones especiales y análisis financieros. Esto incluye tener mayor recurso humano y equipos multidisciplinarios.

5.  Modernizar tecnológicamente y establecer controles eficientes de los  financistas de  organizaciones políticas, gastos  de  campaña electoral.

6. Fortalecimiento de los temas relacionados con transparencia, manteniendo actualizado información pública financiera de las organizaciones políticas.

7.  Propiciar  y  vigilar  los  cambios  importantes  en  la  rendición  de cuentas de las organizaciones políticas como: bancarización de operaciones financieras, reducción en los plazos de presentación de informes, incorporación paulatina de sistemas tecnológicos para manejo de información financiera.

8. Mantener en constante capacitación y actualización a las organizaciones políticas.

A través de todo esto, el TSE debe con decisión dar su contribución, funcionando como “un verdadero árbitro”, para lo cual es   necesario combatir las malas prácticas partidarias, las asimetrías derivadas de los financiamientos y   hacer prevalecer el principio de equidad en el sistema político.

La ciudadanía está cuestionando lo que tenemos después de más de

25 años de democracia, que compartimos con otros países y que ha calificado Edelberto Torres Rivas como: “democracias malas”, en las cuales dos elementos fundamentales son la implantación desde arriba de actores no democráticos y la persistencia de un Estado débil, es necesario   encauzar este malestar constante y la insatisfacción, mediante acciones individuales y colectivas.

Es el tiempo de que las instituciones y todos los guatemaltecos nos planteemos acciones renovadoras, lo exigen los millones de guatemaltecos que viven en condiciones de pobreza, que no tienen acceso a la educación, salud y otros derechos fundamentales,     a quienes  se  les  ha  arrebatado  su  derecho  al  desarrollo  integral, principal fin del Estado; a través de actos deleznables de corrupción.

 

Muchas gracias

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